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David Robles - “No quise fallarle a mi papá, que vino a dedo desde Jujuy”
Robles volvió a jugar en San Martín y fue feliz. El volante tuvo un buen desempeño ante Sunchales. El viernes se enteró de que sería titular y le avisó a don Aníbal, que dejó todo para ver a su hijo en acción. “No podía fallarle a él ni a Roldán”, manifestó.
“Papá, juego el domingo”.
Don Aníbal Robles no necesitó ni una palabra más. Después de dos meses, su hijo David dio la noticia que tanto esperaban en su casa, en San Salvador de Jujuy. El padre se acostó, aquel viernes por la noche, pensando cómo iba a hacer para llegar a La Ciudadela el domingo. Las cinco horas que lleva recorrer los 330 kilómetros no eran un problema. El problema eran los $ 25 que cuesta el boleto Jujuy-Tucumán. Pese a los intentos, don Aníbal no pudo juntar el dinero.
Mientras, David se iba poniendo cada vez más ansioso el sábado previo al partido con Unión Sunchales. “No dejaba de pensar en volver a salir a jugar. No lo hacía desde la primera fecha, cuando jugué en Misiones. Ya estaba nervioso, pero ese sábado fue terrible. El ‘Vasco’ Elúa, Jesús Díaz, Salvatore, Marcelo Long; todos los chicos vinieron a hablarme para que no me equivoque por segunda vez, para tranquilizarme. No quería ni comer; se me había cerrado el estómago”, confiesa.
En tanto, en Jujuy, la angustia pasaba por el tema de juntar el dinero. Inclusive, el padre llegó a comunicarle a su hijo que no podría verlo jugar, que no había reunido la plata, que quedaría para la próxima oportunidad.
“No sabía si era una broma para después darme la sorpresa. Traté de concentrarme en el partido; en lo lindo que era volver a cambiarme junto a mis compañeros. Hasta que lo vi. Mi papá había llegado de todas formas. Me contó cómo lo hizo y me motivó a que saliera con todo. No quise fallarle a mi papá, que vino a dedo desde Jujuy, sólo para verme”, cuenta el segundo de cinco hermanos. El hermano mayor es Gustavo, que juega en Central Norte de Salta; le sigue David, Emanuel y las dos princesas: Macarena y Camila.
“Siempre fuimos una familia humilde. Todos trabajamos, todos luchamos. Ya vamos a salir adelante. No tengo dudas”, confía el volante que llegó desde Ledesma e ingresó en reemplazo de Lucas Oviedo, que se lesionó.
“Me faltó un poco de fútbol en el comienzo. Entré nervioso y a los 15’ ya estaba amonestado. Después me solté y, cuando salí, la gente me aplaudió porque vio que dejé todo. No quería perder otra oportunidad. Era salir con todo o no jugar más”, sentenció el jujeño que no defraudó a los hinchas ni a don Aníbal. Cómo iba a hacerlo, si la ilusión por participar del ascenso con San Martín está viva. Y viaja a dedo. |